Solo por un rato…
Días atrás leía en un libro las posturas de la iglesia en distintas épocas históricas frente a determinados descubrimientos y avances de la ciencia. Una de las tantas que me llamó la atención fué la actitud tomada frente a las primeras ideas heliocéntricas.
Utilizándo la teoría heliocéntrica, que desplazaba el hasta entonces reinante geocentrismo, podían realizarse mediciones sobre cuerpos celestes, más precisas.
Podía predecirse, sin demasiada dificultad, la ubicación de digamos, saturno, en una fecha cualquiera en el futuro con un mínimo margen de error.
El problema radicaba en que la teoría heliocéntrica chocaba directamente con las sagradas escrituras, puesto que el hombre ya no podía ser el centro de la creación y se encontraba, se la noche a la mañana, ocupando un lugar secundario. (Lo cual ya es muchísimo, sino remitansé al post “un punto azul pálido” de hace unos días…)
“El decir que la tierra gira alrededor del sol es un error tan grande como decir que Jesus no nacio de una virgen.”
Cardenal Bellarmine, 1615
“Aquellos que afirman que ‘la tierra se mueve y rota’…[son] motivados por ‘un espiritu de amargura, contradicción y crítica;’ posesionados por el demonio, ellos tratan ‘de pervertir el orden de la naturaleza.’”
John Calvin
Esto dió como resultado un concenso tácito en el que podía utilizarse el modelo del sol como centro sólo para fines prácticos de cálculo, no como verdad científica. O sea, tomaban el sol, lo colocaban por un rato en el centro del universo conocido, realizaban los cálculos, mediciones y predicciones necesarios, y volvían a dejar todo como estaba, con la tierra en el centro de todo… lindo no?
“Ello no entraña ningún peligro y satisface a los matemáticos, pero afirmar que el sol se halla realmente fijo en el centro de los cielos y que la tierra dá vueltas a su alrededor es algo ciertamente peligroso que no sólo irrita a los teólogos y filósofos, sino que atenta contra nuestra sagrada fé y tilda de falsas a las sagradas escrituras. La libertad de pensamiento es pernisiosa.“
Estas bellas palabras las dijo Robert Bellarmine, quien fué consejero del Papa Clemente VIII allá por el siglo XVII y principal teólogo del vaticano. Es considerado además, una de las mentes mas importantes de la historia de la iglesia católica. Este tipejo también sostenía que: “…las mujeres no podran ser ordenadas porque son inferiores por naturaleza y sujetas a los hombres.”
Sin embargo, cuando Galileo promulgó su teoría a los cuatro vientos, ésto encolerizó a los jerarcas católicos, quienes amenazaron al pobre anciano e incluso, como todos sabemos, lo recluyeron en una especie de arresto domiciliario por el resto de su vida. SEE YOU…


a pesar de ser naturalmente pesimista, y sobre todas las cosas pragmatico, debo reconocer que la humanidad algo (si “algo”) ha mejorado, aunque a veces parece que damos un paso adelante y dos atras
Sin pretender ser profundo creo que también existen hombres que con sus aportes a nuestro mundo dan 10 pasos adelante, lo que nos ayuda a compensar… el problema es que son muy pocos.
bue… gracias, quedaba mal que hable de mi mismo. La humildad no me permite resaltar mis grandes aportes, pero gracias.
Tambien tengo que reconocer que mientras algunos damos 10 pasos hacia adelante…. otros los hacen en bicicletas (cuac)